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domingo, 14 de diciembre de 2025

TRES EN UNO: MARCHA PROGRAMADA DESDE S. BARTOLOMÉ DE PINARES A ÁVILA. CELEBRAMOS LA NAVIDAD Y CELEBRAMOS TAMBIÉN NUESTROS 20 AÑOS COMO ASOCIACIÓN.

Apuntamos con gusto en nuestras agendas el dia 14 de Diciembre que tenemos mucho por celebrar. Hemos preparado un programa que os va a encantar.  un "tres en uno". Vamos a realizar la marcha correspondiente a diciembre, según nuestro calendario, vamos a celebrar la Navidad y por último vamos a celebrar también los 20 años que llevamos como asociación del camino. 

14 de Diciembre. un dia muy especial. Hemos tenido una marcha preciosa, con un sol tenue en la mañana, pero ideal para caminar. El Puerto de El Boquerón se las trae, pero le hemos podido. Hemos sido 73 personas en esta marcha y lo hemos disfrutado en paisaje, charlas y de todos los eventos que teníamos preparados..

Hemos tenido una comida especial de Navidad,  que de paso la hemos celebrado juntos, uniéndose a nosotros  socios que no han podido ir a caminar,  de tal modo que nos hemos juntado 113 personas, y hemos invitado a los alcaldes de El Herradón, Tornadizos de Ávila y Avila capital. También habíamos invitado al Presidente de la Diputación, aunque no ha asistido ni él ni ningún representante de esta institución (ellos se lo han perdido).  Hemos dado unos obsequios del proyecto Pîña a estos representantes  y les hemos hablado de este proyecto, que llevamos a cabo desde Enero/25 y vamos a continuar a lo largo de este año.

                                                                                                              




Después de la comida, hemos empezado con el evento de la celebración de los 20 años como asociación. Este video recoge la consecución de los fines de los estatutos de la Asociación. Sobre todo tenemos un camino que nos lleva a Santiago, perfectamente señalizado desde Ávila, tenemos albergues en cada fin de etapa, un camino maravilloso sin aglomeraciónes, grastronomia y naturaleza impresionantes. Un camino de introspección y son solo 525 Km. desde Ávila capital. Animaros a caminar por nuestra provincia y continuar.  Os encantará.

https://www.youtube.com/watch?v=P5mDmVXl2D8
























Cerramos el día, con el brindis para la celebración de la Navidad.   Con este video brindamos por el Proyecto Piña,  la Navidad y los 20 años como asociación del Camino de Santiago.






























domingo, 23 de enero de 2011

A SANTIAGO POR AVILA.



BUEN CAMINO PEREGRINO...
Desde Benavente el peregrino tiene intención de continuar su camino por tierras leonesas, por Alija del Infantado y La Bañeza hasta llegar a Astorga, punto donde este Camino del Levante-Sureste se une al Camino Francés hasta Santiago de Compostela


En su paseo por Benevente el peregrino comprueba como las distintas calles y barrios de la ciudad aún conservan el nombre de los gremios que vertebraron su vida artesanal a partir del reinado de Fernando II de León, barrios como el de la Estameñas -tejedoras de lana-, calle de los Carros, Herreros, Aguadores, Plaza de la Madera, así como la existencia de un barrio judío, como la mayoría de la época, extramuros en las proximidades de la calle de la Sinoga.
El peregrino hace un alto en su Plaza Mayor para ver el Ayuntamiento, el edificio más grande de la plaza, con una galería de trece arcos en su planta baja, construido en estilo neoclásico en el XIX con piedra de sillería procedente del desamortizado convento de San Francisco.

A SANTIAGO POR AVILA (BENAVENTE)


LA LLEGADA A BENAVENTE
Cerezinos del Campo y San Esteban del Molar, en la Tierra del Pan, son las dos paradas obligadas antes de alcanzar Benavente, un importante enclave del Camino, con evocaciones del siglo XII y del reinado de Fernando II, que murió en esta localidad


El peregrino no quiere abandonar Villalpando sin darse antes una vuelta por el pueblo para ver, aunque solo sea exteriormente, algunos de los monumentos que esconden sus calles y que evidencian la gran riqueza histórica del pueblo, como la iglesia de Santa María la Antigua, fundada en 1170 y donada por el clérigo Juan Románez en partes iguales a la Orden Militar de San Juan de Jerusalén y a la Colegiata de San Isidoro de León, que la pusieron bajo la advocación de la Inmaculada y de la Asunción, respecti-vamente.
La iglesia que el peregrino ve es un buen ejemplo de la primera arquitectura mudéjar de Castilla y de León, trazada siguiendo el modelo románico de edificio basilical de tres naves que corresponden a la triple cabecera compuesta por dos arquerías de desigual proporción, muy esbeltas las superiores, rematadas por un friso de esquinillas y amplia cornisa, conservando sendas portadas correspondientes a la fábrica original de muros de mampostería de cantos rodados con hileras de ladrillos, con una potente e irregular torre de campanario construida junto al lienzo de la muralla.

A SANTIAGO POR AVILA (VILLALPANDO)


EN TIERRA DE CAMPOS
En esta comarca zamorana tuvieron lugar los primeros asentamientos de la población visigótica a finales del siglo V cuando fue expulsada de la Galia por el expansionismo de los francos. Pero antes, fue predio de los celtas vacceos
Iglesia mudéjar de Santa María en Villalpando.

El peregrino abandona las tierras vallisoletanas camino de Villalpando, primer pueblo que se encontrará en la provincia de Zamora, lo hace entrando por la comarca de la Tierra de Campos zamorana, comarca natural que se extiende además por las provincias de Valladolid y Palencia, teniendo su origen en los llamados Campos Góticos debido a los primeros asentamientos de la población visigótica a finales del siglo V cuando fue expulsada de la Galia por el expansionismo de los francos.
El peregrino que ha caminado por tierra de vetones desde que entró en la provincia de Ávila, continúa por la de los vacceos, otro de los grupos celtas que se asentaron en la meseta durante la Edad del Hierro. Y es en esta zona ocupada por los vacceos donde está ubicada Villalpando, de la que siempre ha oído el peregrino varias tesis sobre si se trata del asentamiento vacceo-romano de Intercatia de la que hablan los escritores y geógrafos clásicos como Plinio, Ptolomeo o Estrabón, que llegaron a proporcionar las coordenadas de su emplazamiento, como una de las ciudades más importantes, junto a Cauca, Lacobrica y Pallentia, de la Ibérica Tarraconense, tesis que mantuvo Simón y Montaner que, en su «Diccionario Enciclopédico Hispano Americano de Literatura, Ciencias y Artes» publicado entre 1887 y 1899, no dudó en identificar Villalpando con Intercacia, como popularmente se la conoce, posiblemente basándose en los datos aportados por Antonio del Villar en la «Historia General de España», Cesáreo Fernández en «Historia de Zamora y su provincia» o Luis Calvo Lozano en «Historia de Villalpando» tesis que descarta la historiografía actual debido a la falta de restos arqueológicos identificables con un yacimiento de esta categoría.

A SANTIAGO POR AVILA (VILLARDEFRADES-SAN PEDRO DE LATARCE)



ADIÓS A VALLADOLID
Las evocaciones de un antiguo hospital de peregrinos cerca de Mota del Marqués y la singladura a través del mítico paisaje de Tierra de Campos y Tierra del Pan jalonan esta etapa por paisajes vallisoletanos próximos ya a los límites con Zamora y León.


De Mota del Marqués no se quiere ir el peregrino sin rastrear los vestigios jacobeos que pudiera haber en esta localidad vallisoletana, y lo va hacer siguiendo la información que se le ha suministrado por medio de Acasse, la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Valladolid.
En cuanto a los lugares que pudieran haber tenido una relación con Santiago, el peregrino se entera de que en un despoblado situado a las afueras de Mota que hoy se conoce como Villamor, se llamó Santiago de Villamor y hubo en él una capellanía sin cura, situado junto a un camino que seguramente fuera utilizado por los peregrinos.

A SANTIAGO POR AVILA (MOTA DEL MARQUÉS)


COMARCA DE ATALAYAS
En Tordesillas, el peregrino evoca la importancia del tratado entre España y portugal que en 1494 distribuyó entre ambos países. El camino hasta Mota del Marqués está lleno de sorpresas y sugerentes historias, unas recientes y otras antiguas.


En su paseo por Tordesillas el peregrino hace una parada en su Plaza Mayor, plaza que, como casi todas las castellanas, es de forma cuadrada y porticada, con columnas toscanas que soportan edificios de dos pisos con grandes balcones y ventanas, corres-pondiendo uno de ellos al Ayuntamiento, comenzándose a construir en tiempos de los Reyes Católicos, aunque la plaza que el peregrino ve ha sufrido muchas transformaciones a lo largo de los siglos, sobre todo una importante restauración a finales del siglo pasado. Darse una vuelta por el conjunto histórico de la ciudad es de obligado cumplimiento para el peregrino, conjunto histórico que, como muchos que ha visto a lo largo de su peregrinar, con sus palacios y casonas, son vestigios de esplendorosos pasados y gran actividad cortesana.
Dos grandes iglesias contempla el peregrino en Tordesillas, la de Santa María, declarada Bien de Interés Cultural, de estilo gótico en su origen pero finalizada siguiendo los cánones clasicistas escurialenses, y la de San Pedro, edificada en piedra de sillería a finales del siglo XVI, iglesias a las que por razones de tiempo realiza una fugaz visita, destacando de ellas los cuatro arcos fajones que conforman la única nave de la de Santa María o las bóvedas de crucería estrellada de la nave mayor de la de San Pedro.

A SANTIAGO POR AVILA (TORDESILLAS)


ENTRE ALAMEDAS Y PINARES
El peregrino se informa de que el origen de la villa de Rueda, una de las paradas obligadas en esta etapa, es romano y que ya es citada en el siglo VIII como escenario de batallas entre Almanzor y los reyes cristianos de Castilla, León y Navarra.

El peregrino, tras callejear por Medina del campo, de pasear por su espléndida y porticada Plaza Mayor o Plaza de la Hispanidad, escenario de las más importantes ferias durante los siglos XV y XVI, de ver su Real Palacio Testamentario, donde murió la Reina Isabel, o la Colegiata de San Antolín, donde se custodia el Pendón de los Reyes Católicos, trata de informarse sobre la existencia de vestigios jacobeos en esta parte del Camino, ya que, a partir de la capital abulense, prácticamente han desaparecido.
Y es en albergue municipal donde el peregrino conoce a miembros de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Valladolid, Acasse, que amablemente se ofrecen a suministrarle toda la información que ellos posean, información basada en los trabajos que Gloria Hernández, profesora de Lengua Castellana y Literatura, ha expuesto en diversos congresos y simposios sobre los Caminos de Santiago.
Así, el peregrino se informa de que en Medina del Campo se tiene noticia ya desde el siglo XII de una antigua iglesia de Santiago, hoy desaparecida y que estaría próxima a la calle de Santa Teresa, o la iglesia noviciado que con el nombre Santiago el Real mandaron construir los jesuitas a mediados del siglo XVI, iglesia que conserva dos ejemplos iconográficos de Santiago Matamoros, iconografía jacobea que, como ya ha apuntado en alguna ocasión, no es de las preferidas del peregrino.
Asimismo la existencia de hospitales erigidos para «albergar a pobres, peregrinos y enfermos» son indicios que pudieran relacionar a estos establecimientos benéficos con el Camino de Santiago, constatándose la existencia en Medina de trece hospitales en el siglo XVI.

A SANTIAGO POR AVILA (MEDINA DEL CAMPO)


LA FIGURA DE ISABEL I
Es en la localidad de Medina del Campo donde el peregrino cae en la cuenta de que ha caminado por el mismo camino que siguió en el lluvioso noviembre de 1504 el cortejo fúnebre de Isabel de Castilla.


El peregrino que ha dejado atrás Honquila, pueblo abandonado y derruido, y San Vicente del Palacio, ya en la provincia de Valladolid, vislumbra en la lejanía el Castillo de la Mota, construido en el siglo XV, durante el reinado de Juan II, sobre otra edificación anterior posiblemente a raíz de la repoblación de Medina del Campo en el siglo XI, reconstruyéndose su torre del homenaje y formándose su barbacana exterior cuando fue conquistado por los Reyes Católicos.
Que el Castillo de la Mota se muestre ante el peregrino durante varios kilómetros le hace meditar sobre la figura de Isabel de Castilla que ha estado presente en prácticamen-te todo el camino que ha realizado por la provincia abulense, desde su entrada por los Toros de Guisando hasta su llegada a Arévalo, finalizando en Medina del Campo donde la reina murió en 1504.
El peregrino es consciente de que ha caminado por lugares que han sido testigos mudos de acontecimientos claves para el devenir de unos tiempos tan convulsos como lo fueron en el siglo XV, antes y durante el reinado de los Reyes Católicos. La Venta T-blada o Venta Judadera, en los aledaños de los Toros de Guisando, Cebreros, el Monas-terio de Santo Tomás en Ávila, Cardeñosa, Arévalo y ahora Medina del Campo son esos lugares por los que el peregrino ha pasado y en los que la figura de Isabel de Castilla ha estado presente, directa o indirectamente, pero siempre marcándole el rumbo de la His-toria de España, de una historia que fue y de una historia que pudo ser.

A SANTIAGO POR AVILA (AREVALO III)


CALLEJEANDO POR AREVALO
La de la Villa es una típica plaza castellana, cuyo valor añadido radica en estar jalonada por dos de las iglesias mudéjares más importantes de la ciudad.


El peregrino que continúa callejeando por Arévalo camino de la Plaza de la Villa puede ver cómo el ladrillo es el material predominante en la muchas de las construcciones, lo ve en casas de dos pisos muy bien conservadas y lo ve también en otras en auténtico estado ruinoso que, por su decoración en las ventanas y cornisas, le quieren mostrar el glorioso pasado de las familias que habitaron esos inmuebles, llamándole la atención los restos de una portada clasicista que por los materiales utilizados y los escudos que la decoran deduce tuvo que pertenecer alguna noble e importante familia de Arévalo con el suficiente poder económico para tal dispendio en la pétrea portada en una fachada de adobe y ladrillo apuntalada con tirantes para evitar su derrumbamiento.

A SANTIAGO POR AVILA (AREVALO II)



HISTORIA EN CADA RINCÓN
El peregrino se adentra en Arévalo, una ciudad que atesora arte e historia en cada esquina y donde la presencia de Isabel I de Castilla se imbrica en las referencias del Camino. Este lugar emblemático de Castilla es un foco de atracción turística.


El peregrino llega a Arévalo, punto final de esta etapa por tierras abulenses, con la intención de dejar rápidamente su mochila y asearse un poco para darse un paseo por la localidad, teniendo que ir antes, al carecer de albergue de peregrinos como le indican los papeles que lleva, al centro de información para que pueda tener una acogida municipal.
El peregrino no acaba de comprender como en una localidad con tanto arte e historia no esté habilitado un albergue para que los peregrinos que caminan hacia Compostela realicen una obligatoria parada para que, aparte del merecido y necesario descanso, visiten y disfruten de todo de lo que es capaz de mostrarle este lugar castellano cuyas calles y casas están empapadas de historia, experiencia que sin duda transmitirán a sus familiares y amigos que con toda probabilidad se convertirán en futuros turistas que querrán visitar y conocer las excelencias que les pueda ofrecer una ciudad como Arévalo.

A SANTIAGO POR AVILA (AREVALO)


A LOS PIES DE LA LUGAREJA
El peregrino, que ya está cerca de Arévalo, a donde llegará caminando por un carril bici, se rinde ante la majestuosidad de este emblema de la arquitectura mudéjar abulense, declarado monumento histórico artístico en el año 1931.


El peregrino que abandona Tiñosillos caminando entre extensos y tupidos pinares sabe que por esa zona, en el término municipal de San Vicente de Arévalo, se encuentra la ermita del Cristo de los Pinares, imagen románica del crucificado de la segunda mitad del siglo XII que goza de gran devoción entre los pueblos de la comarca, celebrándose una romería el día 14 de septiembre a la que acuden multitud de peregrinos, muchos a pie e incluso descalzos, sacando al Cristo en procesión para disfrutar luego de un agra-dable día de campo.
El peregrino sabe también, aunque no ha tenido la oportunidad de verla, que la imagen del Cristo ha sido recientemente restaurada a cargo de la Diputación Provincial a través de la Institución Gran Duque de Alba y que se muestra sin la túnica y peluca con que habitualmente se ha conocido a este Cristo de los Pinares, por lo que se podrá admirar la talla románica tal y como se concibió, lo que le parece una bue-na idea, aunque reconoce que posiblemente no sea del agrado de muchos devotos acos-tumbrados a ver la imagen del Cristo vestida.

sábado, 22 de enero de 2011

A SANTIAGO POR ÁVILA (EL BOHODÓN - TÍÑOSILLOS)


A LA VISTA DE AREVALO
El Bohodón podría ser un topónimo prerromano relacionado con la presencia del agua y la actividad de los molinos. Tiñosillos, otro hito en este camino hacia Arévalo, es un pueblo de nueva planta, en el corazón de la ‘tierra de pinares’.

El camino se le está haciendo corto al peregrino pues poco tiempo después de dejar Villanueva de Gómez ya está en El Bohodón, uno de los pueblos que en 1250 aparecen en los archivos de la Catedral de Ávila recogidos en la «Consignación de rentas ordenadas por el Cardenal Gil Torres a la iglesia y Obispado de Ávila», documento que ha servido a los historiadores para estudiar diversos aspectos sobre las poblaciones relacionadas en él. Aunque el pago de diezmos a la jerarquía diocesana que aparecen en los repartos es una pista para hacerse una idea de la densidad poblacional, en algunas ocasiones es difícil individualizar los núcleos de población al figurar las tercias en conjunto de los lugares episcopales, como es el caso de El Bohodón que aparece junto a varios pueblos del Valle del Corneja, cosa que al peregrino no le deja de extrañar, ascendiendo el conjunto de las tercias a 225 maravedís.

A SANTIAGO POR AVILA (HERNANSANCHO)


POR LAS SENDAS DEL LADRILLO
Al igual que Gotarrendura, Hernansancho tiene su origen en la Repoblación y su referencia al antropónimo Sancho encuentra múltiples referencias en el resto del Norte. Las ruinas de la antigua iglesia de Villanueva de Gómez, otro hito del camino


El peregrino deja atrás Gotarrendura para iniciar una nueva etapa que le llevará hasta Arévalo y lo hará según sus guías primeramente por caminos articulados por pequeños pueblos para realizar los últimos 12 kilómetros sin ningún tipo de servicios.
Así, cuando apenas lleva caminando 4 kilómetros, el peregrino se encuentra con Hernansancho, pueblo que, como en Gotarrendura, el ladrillo es el material predominante tanto en las viviendas como es su iglesia parroquial dedicada a San Martín, iglesia que le parece de buena albañilería, sin apenas decoración, con una esbelta espadaña de mampostería rematada también de ladrillo.
Intentando leer las apenas legibles inscripciones de la gran basa que soporta la cruz de granito situada en el atrio de la iglesia, basa que ha sido preciso reforzarla debido a su agrietamiento, el peregrino piensa que no sería mala idea, al igual que en otros sitios, transcribir las inscripciones y ponerlas en un letrero, lo que sin duda daría un valor añadido al monumento.
De esta iglesia de Hernansancho al peregrino le llama la atención una pequeña puerta adovelada de sillería con arco de medio punto decorado con las típicas perlas abulenses, elemento que le parece extraño para este tipo de iglesias enclavadas en esta zona de la Moraña.

jueves, 20 de enero de 2011

A SANTIAGO POR AVILA (GOTARRENDURA)



BAJO LA LUZ MORAÑEGA
Topónimo de origen vasco, en Gotarrendura el Camino se sumerge en la Moraña auténtica, con los ecos de la figura biográfica de Santa Teresa y una arquitectura de adobes, ladrillo y piedra sobre la que se ha escrito la Historia


El peregrino llega a Gotarrendura, el primer pueblo que se encuentra propiamente morañego en su caminar hacia Santiago, y lo primero que le llama la atención es su nombre, evidentemente compuesto y cuyo topónimo ha sido estudiado por varios autores llegando a similares conclusiones.
Al peregrino no se le escapa que los orígenes de muchos de los lugares por los que está transitando se remontan a tiempos de la repoblación, debiendo su nombre al del repoblador o a las gentes asentadas en ese lugar.
Gotarrendura es, sin duda, uno esos pueblos que debe su nombre a gentes venidas del norte, concre-tamente de las Vascongadas, ya que Endura es un antropónimo de los vascos altomedievales, aunque según algunos autores, no debía de ser muy utilizado por lo poco documentado que está. Al peregrino le consta que en la documentación medieval aparece el nombre de Gotarrendura con una variante, aparece como Gutierrendura, posiblemente por errores de los copistas, más familiarizados con el nombre Gutierre y no con el de Gotarr, posible nombre de pila del repoblador, ya que en documentos del siglo XV al pueblo se le denomina Goterrendura, Guterrrandura o Guterrendura.

A SANTIAGO POR AVILA (PEÑALBA DE AVILA)


El BALCON DE LA MORAÑA
El peregrino que en la provincia de Ávila ha caminado por el Valle del Alberche y por Tierra de Pinares se encuentra ante un paisaje completamente diferente, con horizontes sin fin de mares de cereales


Nada más salir de Cardeñosa el peregrino se lleva una sorpresa cuando se ve sumergido en una penumbra que no esperaba encontrar, cuando el llamado camino «de los borrachos» le recuerda a esas corredoiras gallegas y asturianas de los caminos del norte y que por momentos le transporta a esos bosques mágicos y fantásticos por los que el peregrino siente cierta fascinación.
Es al final de este camino de los borrachos cuando el peregrino comienza una leve subida que poco a poco le va abriendo el horizonte hasta llegar a un punto desde donde se divisa con toda su amplitud los campos de Castilla, es el denominado Balcón de la Moraña, mirador que permite contemplar una panorámica del tradicional paisaje cerealista, tierra de pan llevar, salpicado de pequeños pueblos próximos entre sí y que con buena vista es posible divisar algunos silos y espadañas.
El peregrino que en la provincia de Ávila ha caminado por el Valle del Alberche y por Tierra de Pinares se encuentra ante un paisaje completamente diferente con horizontes sin fin de mares de cereales con pequeñas isletas arbóreas y lagunas o lavajos que alber-gan a una notable variedad ornitológica, se encuentra ante la comarca de la Moraña que se extiende por la zona norte de la provincia, comarca que su historia y etimología van unidas a esos grupos muladíes que durante principalmente el siglo XI se establecen en esta zona de la extremadura castellana y que se la denominaría tierra de moros, la moraría que evolucionaría hacia moraña, teoría que al peregrino le consta de que no es aceptada en muchos lugares de la comarca.

A SANTIAGO POR AVILA (CARDEÑOSA II)



EL LUGAR DE LAS 46 CRUCES
El peregrino llega a Cardeñosa, el municipio donde se puede visitar uno de los castros de la Edad del Hierro peninsular de mayor relevancia arqueológica e histórica. Cardeñosa es también el lugar en el que murió el protagonista de la Farsa de Ávila


Una cruz de granito recibe la peregrino en su entrada en Cardeñosa, una de las 46 cruces que hay en el pueblo según le informa Conchi, una gallega afincada en Cardeñosa y ex alguacil que, al ver al peregrino mirando la cruz, solícitamente se ofreció como cicerone.
Para el peregrino Conchi es un torrente de entusiasmo a la hora de explicarle lo mucho que hay que ver sobre todo en los alrededores de Cardeñosa, incluido, como no, el Castro de las Cogotas, uno de los castros vettones más emblemáticos de la Edad del Hierro en la meseta occidental española y del que ya se habló en 1876 cuando la Comisión de Monumentos de Ávila dio cuenta a la Real Academia de la Historia del hallazgo de indicios de lo que podía ser un castro vettón en el sitio conocido entonces como «Las Cogoteras», manifestando la conveniencia de realizar excavaciones arqueológicas.

A SANTIAGO POR AVILA (CARDEÑOSA)


CAMINO DE CARDEÑOSA.
El peregrino sale de la capital abulense en dirección a la localidad donde la cantería alcanzó un gran auge a partirdel siglo XVI. Antes, como importante hito, Narrillos de San Leonardo susurra los añejos ecos de la Repoblación


El peregrino, dejando atrás los Cuatro Postes como esos lugareños que Sampietro nos muestra en su grabado de 1890 Camino de Cardeñosa, se encamina hacia Narrillos de San Leonardo pasando antes por la dehesa de Pancaliente, dehesa que estuvo en el lote de las enajenaciones jurisdiccionales llevadas a cabo por Felipe III entre 1613 y 1615, siendo el comprador don Gaspar de Bullón, Aposentador Mayor del Rey, que pagaría la suma de 2.700 ducados por la media legua legal que tenía el lugar, transacción que no se llegó a realizar por la oposición de la ciudad de Ávila alegando que el término se encontraba demasiado cerca de la ciudad, a media legua tan sólo, y sus límites rayaban la muralla, circunstancia contraria a los acuerdos con la urbe.

A SANTIAGO POR AVILA (AVILA III)


UNA ATALAYA INDISPENSABLE.
El celebérrimo humilladero de Los Cuatro Postes y su entorno destilan historia y leyenda. Este mirador privilegiado del Ávila amurallada ha fascinado desde siempre a insignes, dibujantes, pintores y fotógrafos


El peregrino inicia una nueva etapa de este Camino del Levante-Sureste atravesando el puente sobre el río Adaja que posiblemente sea uno de los pocos testimonios de la época romana que quedan en la ciudad, puente de cinco arcos y nueve pilares con tajamar para cortar la corriente, lo que le da una idea del caudal que debía llevar el río en época romana. Al pasar por el puente el peregrino se fija en el pretil redondeado de granito que lo remata, muy parecido al del Puente de Romanillos sobre el río Chico que tuvo que cruzar para entrar en la ciudad, pretil seguramente producto de una reparación posterior con piedra granítica a la reconstrucción del puente en tiempos de la repoblación con la poco resistente piedra arenisca de La Colilla.
Unos metros más adelante el peregrino se detiene ante uno de los puntos más emblemáticos de Ávila, el mirador de los Cuatro Postes, un sencillo humilladero de cuatro columnas dóricas de cinco metros de altura rematadas por un entablamento en el que un desgastado escudo de Ávila figura en sus cuatro caras, con una cruz en el centro de aproximadamente tres metros, cruz que no es la original ya que ésta fue destruida en 1995 en un acto vandálico que el peregrino recuerda que causó gran indignación en la ciudad.

A SANTIAGO POR AVILA (AVILA II)


PARA CREER EN MILAGROS
El peregrino abandona este arrabal de Ávila pensando en la paradoja de que alrededor de esta iglesia de origen románico se fueran asentando a lo largo de la Baja Edad Media los moriscos abulenses


Ya en la ciudad de Ávila las flechas amarillas indican al peregrino por donde tiene que callejear para llegar al albergue, y las flechas amarillas le conducen primeramente a la iglesia de Santiago, situada en el arrabal que lleva su nombre.
Poco antes de llegar a la iglesia el peregrino pasa ante un bar que se llama ‘El Cruce’ y como el nombre le parece sugerente para un caminante, decide entrar para tomarse un pequeño tentempié, dando la casualidad de que unos parroquianos están hablando sobre antiguos caminos perdidos por sus pueblos y que ahora se están intentando recuperar, pareciéndole al peregrino estupendo que se hable de los caminos en estos tiempos tan motorizados. Antonio, el dueño, le dice que por su puerta pasan bastantes mochileros que le gustaría que entrasen, aunque reconoce, porque así se lo explica el peregrino, que seguramente tendrán prisa por llegar al lugar de descanso después de haber estado va-rias horas caminando cargados con la pesada mochila. Tras pasar por una angosta calle el peregrino se encuentra con la magnífica mole de la iglesia de Santiago en la que a primera vista destaca su octogonal torre que en 1803 sufrió un hundimiento, reparándose el cuerpo superior de campanas con ventanas de me-dio punto y moderno chapitel de pizarra.

A SANTIAGO POR AVILA (AVILA)



LA HISTORIA QUE NO PUDO SER.
Esta nueva etapa, ya en la capital, obliga al peregrino a visitar el Real Monasterio de Santo Tomás, una obra de gran importancia debido a la historia que guarda entre sus muros, a su belleza y a su Museo Oriental
Monasterio de Santo Tomás


Una vez pasado el puente romano de Romanillos, en una de las rotondas que le indican que ya se encuentra en la capital abulense, el peregrino ve unas ruinas de lo que fue la antigua ermita de la Virgen de las Aguas. Una ermita que, según afirma María Cátedra en su ensayo «La ciudad y su tierra: la Virgen de Sonsoles» publicado en el 2001 en la Revista de Antropología Social, acogía a la imagen grande de Sonsoles cuando se la traía a Ávila para las rogativas en tiempos de sequía, de ahí el nombre de Virgen de las Aguas.
El peregrino, cuando visita ciudades con un gran patrimonio artístico, histórico o cultural, se tiene que conformar con lo que llama «una degustación» ya que, como es natural, no dispone del tiempo necesario para visitar y conocer como le gustaría esas ciudades que salen a su paso en su peregrinar hacia Santiago, dejando para más adelante, para cuando su tiempo y circunstancias se lo permitan, una visita con más calma de esos sitios que, por un motivo u otro, han dejado cierto poso en su memoria.