PRIMER PREMIO. Miguel Angel Gutierrez Naranjo. "El Lenguaje del Camino". Pincha aquí.
SEGUNDO PREMIO: Barbara Cobos Muñumer. "Una Meiga en el Camino". Pincha aquí.
TERCER PREMIO: Mª Carnen González López. "El Hospital de Peregrinos". Pincha aquí.
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miércoles, 24 de julio de 2019
domingo, 30 de junio de 2019
GANADORES DEL III CONCURSO DE CUENTOS INFANTILES SOBRE EL CAMINO DE SANTIAGO.
En el día de la fecha y conforme
a las bases establecidas, se ha reunido el Jurado Calificador del III Concurso
de Cuentos Infantiles sobre el Camino de Santiago, convocado el pasado mes de
marzo por la Asociación Amigos del Camino de Santiago en Ávila.
Dicho Jurado calificador estuvo
compuesto por las personas de la Asociación de Novelistas Abulenses La Sombra
del Ciprés: D. Cristóbal Medina Montero, Dª. Paula Velasco Cornejo y D. Antonio
Martín Alonso, y una vez leídas las
bases del certamen y analizados los distintos trabajos presentados, acordaron
por unanimidad conceder:
- El primer premio dotado con 250
€ al cuento titulado: “El Lenguaje del Camino” del que una vez abierta la plica
correspondiente, resultó ser su autor: Miguel Ángel Gutiérrez Naranjo, con
domicilio en Sevilla.
- El segundo premio dotado con
150 € al cuento titulado: “Una Meiga en el Camino” del que una vez abierta la
plica correspondiente, resultó ser su autor: Bárbara Cobos Muñumer, con
domicilio en Granada.
- El tercer premio dotado con 100
€ al cuento titulado: “El Hospital de Peregrinos” del que una vez abierta la
plica correspondiente, resultó ser su autor: Mª Carmen González López, con
domicilio Jerez de la Frontera (Cádiz)
El Jurado decidió realizar una
mención especial por su calidad literaria al cuento titulado “El hombre que
jugaba con las letras”, si bien no entra en concurso por considerar que no se
ajusta a las bases del mismo.
En esta tercera edición, se han
presentado 18 cuentos, desde todos los puntos de la Península, Canarias y
alguno extranjero desde Francia.
Según la valoración del Jurado
Calificador, la calidad de los trabajos presentados ha sido muy variada. Los
tres cuentos ganadores están escritos en un lenguaje sencillo y transmiten los
valores que se pueden aprender en el camino y se ciñen a las bases y tanto el
segundo ganador como el tercero entran en el texto las creencias populares
gallegas como son las meigas y la magia del Camino.
La entrega de los premios será el
próximo 27 de julio (fin de semana más cercano a la festividad de Santiago), en el Salón de Usos Múltiples de Peñalba de Ávila, a las 20'30 h.
martes, 19 de marzo de 2019
martes, 14 de agosto de 2018
Primer premio del II concurso internacional de cuentos sobre el Camino de Santiago
El niño que arrugaba la nariz
Autor: Miguel A. Gutiérrez Naranjo
Juan
arrugó la nariz. Siempre la arrugaba cuando había algo que no le gustaba o que
no entendía bien. Como cuando su maestra castigaba a toda la clase sin recreo o
cuando mamá decidía que no debía comer más golosinas. A veces, cuando arrugaba
la nariz, también apretaba un poco el labio de abajo. No lo hacía queriendo,
sólo que al arrugar la nariz los labios se le subían un poco. Como a ti, que lo
estás probando ahora. ¿Ves? En realidad, arrugar la nariz no era más que una
manera de expresar que algo no le cuadraba bien, como cuando mamá le dio la
noticia del verano.
-
Juan, papá y yo hemos pensado que vas a pasar unos días con tu tío Edelmiro
mientras que la abuela esté en el hospital. No te preocupes. La operación de la
abuela no es complicada y todo saldrá bien. El tío Edelmiro está estos días de
hospitalero en el Camino de Santiago, así que mañana te llevaremos en coche.
Juan
no dijo nada. Entendía que mientras que la abuela estuviera en el hospital,
papá y mamá tendrían que dedicarle mucho tiempo y alguien debía ocuparse de él.
No obstante, no sabía qué era el Camino de Santiago y cómo sería eso de vivir
unos días con el tío Edelmiro, así que arrugó la nariz.
-
¿Hospitalero en el Camino de Santiago? ¿Eso qué es?
-
Mañana lo verás -dijo papá en tono misterioso-.
Y
Juan volvió a arrugar la nariz.
Cuando
llegaron el tío Edelmiro los estaba esperando en la puerta. Aquello no era la
casa del tío Edelmiro. El tío vivía en la ciudad y aquello era un pueblo
pequeño. Además, aquella casa era muy grande para una persona sola. Se notaba
que papá y mamá tenían prisa por volver con la abuela, así que apenas
intercambiaron unas palabras con el tío, le dieron a él un beso, le dijeron que
se portara bien y se marcharon.
-
¿Qué prefieres, la litera de arriba o la de abajo? -fue lo primero que dijo el
tío Edelmiro cuando se quedaron solos-.
-
La de arriba, tito.
La
casa tenía varias literas en una sala grande, pero el tío Edelmiro tenía una
habitación pequeña para él en la que había una litera y él dormiría en el
colchón de arriba. Aquello era muy raro, porque había muchas camas pero no
había nadie. Juan arrugó la nariz. No sabía si preguntar o no, pero al final se
decidió.
-
Tito, ¿para quienes son todas estas literas?
-
Para los peregrinos.
-
¿Peregrinos?
-
Sí, los peregrinos. Es gente como tú y como yo que está haciendo el Camino de
Santiago. Cuando llegan aquí están muy cansados. Vienen caminando desde muy
lejos.
-
¿Y por qué lo hacen?
-
Porque quieren aprender a ser mejores personas.
Juan
volvió a arrugar la nariz. No pudo preguntar nada más, porque en ese momento
llegó un chico con una mochila y su tío fue a hablar con él. Era pelirrojo y
hablaba un idioma que Juan no entendía y probablemente su tío tampoco. Juan
observaba desde unos pasos detrás de su tío. Este le enseñó la casa, la cocina,
los baños y el lavadero. Finalmente le dijo cuál era su cama. Inmediatamente
después, llegaron más peregrinos. Gente cansada, de distintos países y
culturas, felices de llegar a un albergue que los acogía con cariño. Algunos le
saludaban, otros le sonreían.
-
Así que estos son los peregrinos -pensó Juan-, pero ¿qué habrá querido decir el
tío Edelmiro cuando dijo que iban a Santiago para aprender a ser mejores
personas?
El
goteo de caminantes no cesó en toda la tarde hasta que se llenó el albergue.
Juan miraba sus caras. Cansados, pero sonrientes. Apenas llegó la caída del
sol, su tío preparó la cena y todos comieron en una mesa muy larga. Fue genial
y Juan se lo pasó muy bien. Después, los peregrinos se prepararon para
acostarse. Su tío le había dicho que los peregrinos se acostaban pronto y él
también se sentía cansado después de un día con tantas emociones, así que se
disponía a ir al cuarto de su tío y disfrutar de su litera de arriba cuando se
abrió la puerta y apareció un peregrino más. Juan sabía que ya no quedaban
camas libres y arrugó la nariz. El recién llegado era un señor mayor. Tenía la
rodilla vendada y se apoyaba en un bordón de madera. Su tío se acercó y
amablemente le dijo que podía descansar y ducharse, pero que no quedaban camas
libres. Aquel peregrino se veía muy cansado, pero escuchó con agradecimiento las
palabras de su tío. Entontes ocurrió lo inesperado. El chico pelirrojo que
había llegado en primer lugar, que había oído las palabras del tío Edelmiro, se
dirigió a su cama, recogió sus cosas, puso su saco en el suelo sobre su
esterilla y dijo unas palabras en su idioma que nadie entendió, pero no hizo
falta. El recién llegado le dio las gracias y ocupó su lugar en la litera.
-
Tito -dijo Juan desde su colchón de arriba justo antes de dormir- creo que ya
he entendido qué es esto de ser peregrino.
-
El Camino es la vida, Juan. Ahora descansa, mañana llegarán nuevos peregrinos a
los que atender -dijo el tío Edelmiro con una sonrisa.
Esa
noche Juan se durmió mirando las estrellas a través de la ventana. Por fin
había entendido qué significaba ser peregrino y nunca, nunca, nunca, nunca volvió
a arrugar la nariz al oír hablar del Camino de Santiago.
jueves, 9 de agosto de 2018
Segundo premio del II concurso internacional de cuentos sobre el Camino de Santiago
UN CAMINO LLENO DE DIENTES
Autor: L. David San Juan
Hola, amigo mío, ¿cómo estás? No sé cómo te llamas,
pero sé otras muchas cosas de ti.
Sé que te gusta leer, que tienes menos de 10 años y
que tus padres (o algún otro mayor) te han hablado muchas veces del Camino de
Santiago. Sí que sabes lo que es, ¿verdad? Es un camino muy, muy importante que
lleva a los peregrinos de todo el mundo hasta la tumba donde descansa el bueno
de Santiago, uno de los mejores compañeros de Jesús.
¿Cómo? ¿Qué dices? ¿Que los niños no pueden hacer el Camino
porque son pequeños? Uy, ¡qué va!; te equivocas. Lo hacen siempre mejor que los
mayores porque, aunque se cansan antes, mientras van andando son capaces de ver
y de imaginar muchas más cosas que ellos, que siempre van con prisas
consultando el reloj y los mapas. Claro, con tantas distracciones se pierden lo
mejor.
Verás lo que voy a hacer: te voy a contar la historia
de Juanpe y de Menchu, dos niños como tú que el pasado verano acompañaron a sus
padres en las últimas jornadas hasta llegar a Santiago. Para que veas todo lo
que se puede aprender cuando se sigue el Camino con los ojos y el corazón muy
abiertos. Como lo hace un niño. Como lo puedes hacer tú.
De los dos, Juanpe es el mayor, vive en Segovia y le
gusta mucho caminar. Menchu es de Ávila, es soñadora y, desde hace varios días,
se le mueve un diente.
- Papá, ¿cómo se llaman estas
piedras tan altas con una concha dibujada que están en el borde del camino? -dijo
una vez Menchu, que en todo se fija y todo lo pregunta.
- Se llaman mojones -le respondió su padre.
- ¿Y para qué sirven?
- Para señalar el camino
y que los peregrinos no se pierdan.
- Seguro que debajo de
cada uno hay enterrado algo misterioso -dijo Juanpe, que sabe muchas cosas y le
encantan las historias de miedo-. En Segovia -se acordó de pronto-, hay muchas
conchas pequeñitas en el suelo. Y se pueden pisar.
- Pues en muchos pueblos
de Ávila han puesto unas esculturas muy grandes con conchas y cruces y pies
descalzos y se pueden tocar -explicó por su parte Menchu, que volvió a
preguntar-: ¿Y para qué sirven las conchas, Mámá?
- Las conchas se emplean
para guardar tesoros, hija.
- Entonces, como los
mayores lleváis muchas colgadas de los bordones y las mochilas, ¿es que
guardáis algún tesoro? –la niña estaba asombrada-. ¿De verdad? ¿Cuál es?
- Bueno, sí, pero… pero
eso es un gran secreto y no se puede contar así como así. ¡Chisssssst! -intervino
muy serio el padre de Juanpe, bajando la voz.
- Seguro que debajo de
cada mojón hay escondido un tesoro –susurró su hijo, muy convencido de tener
razón.
Esa noche, en el albergue, a Menchu se le cayó el
diente que se le movía. Su primer diente. Y se puso muy triste porque pensaba
que estaba muy fea y que no la dejarían abrazar a Santiago.
- Me parece que ha
llegado el momento de contarles a los niños el secreto del Camino -afirmó la
Mamá de Juanpe, mirando a los ojos a los otros padres.
Y entre todos, les relataron la más maravillosa historia
que puede esconderse dentro de unas veneras milenarias.
- Escuchad con atención –empezaron-. El
camino que seguimos no es la tierra o el asfalto que pisamos, eso apenas
importa. Nosotros no seguimos una ruta trazada en un mapa o señalada con
flechas en el suelo, sino una senda hecha de ermitas y catedrales que nos
hablan de la fe de los que las levantaron; jalonada de albergues y hospitales
llenos de compañerismo y de fatigas; formada por muchas pisadas y muchas historias
contadas en torno a un fuego encendido para velar los sueños de los caminantes.
Menchu se imaginó a sí misma acurrucada al amor de esa
lumbre y rodeada de peregrinos somnolientos. Y escucho a su padre decir:
- Y siguiendo esa senda, chicos,
poco a poco se va descubriendo algo fantástico y es que todos podemos construir
este camino, todos podemos dejar algo nuestro a los que vengan después, algo muy,
pero que muy personal que les anime a seguir siempre adelante.
- ¿Y los niños, qué?
-protestó Juanpe-. Los niños no sabemos construir catedrales. ¿Qué podemos dejar
nosotros a lo largo del Camino?
- ¡Esto! -contestó la
madre de Menchu, abriendo mágicamente su mano y mostrando el diente caído de la
pequeña.
-Esta mañana dijisteis que debajo de cada
mojón había enterrado un tesoro. Y así es. Hay una perla, una perla chiquitita
protegida por una concha. Debajo de cada montoncito de piedras que señalan el
camino hay un diente de leche que han ido dejando los miles de niños que, como vosotros
ahora, se han dirigido a Compostela. Esas minúsculas perlas son la señal de que,
igual que los mayores, también los niños cambiáis cuando hacéis este
maravilloso viaje: al acabarlo, sois distintos, sois un poquito mejores que
cuando empezasteis. Sí, chicos: al caminar, todos nos damos cuenta de que hay muchas
cosas que nos sobran y que debemos abandonar porque, así, dejamos sitio a otras
mejores que vendrán con el tiempo. Ya verás, Menchu, como dentro de unos meses
te saldrá una pieza fuerte y sana en el lugar que ocupaba la anterior, como ya
le ha pasado a tu amigo un par de veces. Este dientecito ya no te sirve de
nada, pero se convertirá en una perla preciosa que les hablará de ti a los
niños del futuro.
- Pero, ¿y si mañana no
me dejan entrar a abrazar a Santiago? -casi lloraba Menchu.
- Es que el gran secreto del
Camino no acaba aquí, cariño –le inclinó la cabeza sobre su pecho, su madre-.
¡Seguid escuchando!
- El apóstol tiene todo pensado, pierde
cuidado. Santiago tiene un ayudante, un hombre sabio llamado Daniel, que vigila
muy serio en la puerta de la catedral la llegada de los peregrinos para
comprobar quién ha aprovechado su camino y ha cambiado por dentro de verdad. Y
cuando ve niños que se fijan en él y le enseñan la dentadura, sabe
perfectamente cuáles de ellos han aprendido el gran secreto, regalando sus
dientes a los demás. Entonces, muy contento, les sonríe con el corazón y los
deja pasar.
A la mañana siguiente, unos metros más allá del
albergue, Juanpe hizo un agujero diminuto en la tierra para que Menchu alojara
la perla que había sido suya. Después, ambos la cubrieron con una concha
estupenda y amontonaron encima unas pocas piedras. Por la tarde, buscaban al
profeta Daniel ante la mirada de sus padres y la de docenas de figuras de
piedra que los observaban en el pórtico de una catedral gloriosa. Lo
descubrieron a la vez.
- ¡Ahí está! ¡Ahí está! ¡Es
aquél, el que no tiene barba! -saltaba de alegría él.
- ¡Mira, Daniel! ¡Mira! ¡Mira!
-gritaban los dos abriendo mucho la boca y señalándose la dentadura.
- ¡Nos está sonriendo,
Mamá, nos está sonriendo! –no cabía en sí de contenta ella.
Y tú, amigo mío, cuando notes que se te mueve el
primer diente, cuélgate una concha al cuello, carga con tu mochila y comienza
tu viaje con alegría. Aquí te espero. Buen Camino. ¡Ah! ¡Y no olvides sonreír al
profeta Daniel antes de entrar a abrazarme!
Firmado:
tu amigo el apóstol Santiago ;)
domingo, 5 de agosto de 2018
Tercer premio del II concurso internacional de cuentos sobre el Camino de Santiago
He
aprendido a vivir
Por:
María Leis Núñez
Es lunes, y después de un largo y
divertido verano, Diego comienza el cole. En la clase de Rosa, los alumnos de
segundo de primaria, no cesan de contar sus experiencias, y entre risas, gritos
y saltos, la voz de la maestra se alzó para llamar la atención de todos:
—Buenos días niñitos. ¡Qué alboroto! A ver, a ver, un poco de
silencio.
Los niños se sentaron aún inquietos,
con ganas de seguir charlando, pero obedientes ante la solicitud de su maestra.
—Como veo que tienen muchas ganas de
conversar, —les dijo Rosa, vamos a iniciar este primer día de clase contando
algo sobre nuestras vacaciones. Pero no quiero que cuenten lo que hicieron,
quiero que digan qué fue lo más espectacular, aquello que hayan aprendido o que
les haya causado un sentimiento especial.
Inmediatamente todos los niños
comenzaron a responder al mismo tiempo, de manera agitada y desordenada, todos
menos Diego, quien en medio del salón mantenía en alto su brazo derecho, y con
el dedo índice muy estirado, y con movimientos insistentes, intentaba solicitar
el permiso para hablar. Al verlo, Rosa pidió silencio a sus compañeros y le
preguntó:
—A ver Diego... ¿qué ha sido lo más especial en tus vacaciones?
—Que he aprendido a vivir maestra —respondió Diego con una sonrisa y un brillo en sus ojos.
La mayoría de la clase se desbordó en carcajadas, otros
niños se quedaron sin entender y en silencio, esperando una explicación, y la
maestra, sorprendida, le dijo:
—Eso suena verdaderamente especial… Cuéntanos un poco más. Diego se
levantó de su silla, fue junto a su maestra y dijo en alto:
—¡Este ha sido el mejor verano de mi vida!
Diego había viajado con sus padres a
visitar a sus yayos. A los pocos días de estar con ellos, los yayos les tenían
una sorpresa: un largo y divertido paseo familiar. Los yayos habían preparado
todo: mochilas, ropa, calzado, cremas y algunos medicamentos. Diego no lo podía
creer, parecían unos expertos exploradores. Nunca se imaginó verlos tan activos
y tan emocionados. Cuando llegó el día del viaje, el yayo les entregó a todos
una libreta que decía “credencial del peregrino”, y un mapa donde se indicaba
el recorrido que harían. Luego les dijo a todos con un grito muy divertido, que
parecía más de un pirata que de un explorador:
—¡Familia!, nos convertiremos en peregrinos. ¿Están preparados?
—¿Peregrinos? —preguntó
Diego extrañado. ¿Es una especie de súper héroe?,
—volvió a preguntar.
—Pues sí, —contestó el yayo, el peregrino es
un súper héroe muy, muy especial, es único, ya lo verás.
Diego miró el mapa y leyó: “ruta de 7 días y 6 noches”, “caminata de
100 kilómetros”. Inmediatamente preguntó preocupado:
—¿Caminaremos 100 kilómetros?, ¿100 kilómetros? Si ya me canso cuando
voy a la escuela y vivo a tan solo dos calles. ¿Acaso vamos a buscar un tesoro?
—Un tesoro no, muchos. Encontraremos
muchos tesoros en el camino —le dijo el yayo mientras le
despeinaba cariñosamente el cabello.
La maestra Rosa y el resto de los
niños seguían atentos a cada palabra de Diego. Ninguno se atrevía a
interrumpir. Entre ellos se miraban sorprendidos y con curiosidad por seguir
enterándose de la historia. Diego les contó cada detalle, desde que salieron de
Sarria hasta llegar a Santiago de Compostela. Describió los verdes prados, los
bosques de pinos y eucaliptos, los caminos pedregosos y los ríos. Y también les
habló del puente desde donde se podía ver el Río Miño. De repente, Diego
recordó la pregunta de la maestra y dijo:
—Tengo mucho para contar, pero les
diré lo más importante. Hubo un día en que mi yayo se sintió mal y no habíamos
llegado aún a nuestro hospedaje. En la aldea que estábamos un chico se nos
acercó y le ofreció al yayo su cama para que descansara y se repusiera. Ya
recuperado, el yayo me dijo:
—Hemos encontrado nuestros primeros
tesoros: la fraternidad, la bondad y la hospitalidad.
Otro día, luego de haber caminado
varias horas, me di cuenta que había olvidado en el último albergue mi bolsa
con algunos objetos de explorador: una lupa, una pinza y una cajita para
guardar insectos. Me puse triste y estuve llorando un buen rato. Por la noche,
llegó al hospedaje una pareja, que al entrar preguntó si había un niño llamado
Diego. Cual fue mi sorpresa cuando vi que me traían mi bolsa. Fue cuando mi abuelo
me dijo:
—Nos han dado otros tesoros: el respeto, la amistad y la solidaridad.
Una noche sentí mucho miedo. Mi yayo
me llevó a las afueras del albergue, en medio del bosque, y me pidió que me
acostara con él en el suelo. Me cogió de la
mano y miramos las estrellas. Sentí un profundo alivio y el miedo
desapareció. Entonces el yayo me dijo:
—¿Sientes la noche y las estrellas?
Cada estrella es un ángel que te cuida y te guía. Aquí tenemos otros tesoros:
la espiritualidad y la paz. Este es un camino lleno de magia. Y si aprendes a
reconocer y valorar todos estos tesoros que hay en su recorrido, aprenderás a
vivir. Por eso, querido nieto, disfruta y agradece cada momento.
Diego se quedó pensativo, y a su
mente llegaron todos los villanos de los cuentos que conocía, y dijo:
—A veces las personas no somos tan
buenas como las que hemos encontrado aquí.
—Es cierto —contestó el yayo. Es cuando debemos recurrir a nuestros tesoros más
impresionantes: la sabiduría, el amor, el arrepentimiento y el perdón. Todos
somos seres humanos y podemos equivocarnos de camino. Lo importante es
reconocer nuestros errores, corregirlos y ser cada día mejores personas.
—Y eso fue lo que aprendí —dijo Diego. ¡Aprendí a vivir!
La maestra Rosa y sus compañeros
aplaudieron emocionados. Después de ese día, Diego se convirtió en el mejor
peregrino explorador de su clase.
martes, 3 de julio de 2018
Premios repartidos en el II Concurso Internacional de Cuentos sobre el Camino
La Asociación de Amigos del Camino de Santiago organiza por segundo año este concurso, que se suma a los seis anteriores sobre Cartas
PAULA VELASCO
Sevilla, Segovia y Valencia son los lugares a donde han ido a parar los tres premios que la Asociación de Amigos del Camino de Santiago ha fallado, por segundo año consecutivo. En este II Concurso Internacional de Cuentos Infantiles sobre el Camino de Santiago, se han recibido veinticinco trabajos de diferentes puntos de España, algo que sus miembros han calificado de «muy gratificante».
Con tres escritores miembros de la Asociación de Novelistas Abulenses 'La sombra del ciprés' como jurado, el primer premio, dotado con 250 euros, ha recaído en el título 'El niño que arrugaba la nariz', de Miguel Ángel Gutiérrez, en Sevilla.
El segundo premio, de 150 euros, ha sido para 'Un camino lleno de dientes', de Luis David San Juan, Segovia. Un tercero, de 100 euros, ha recaído en 'He aprendido a vivir', cuya autora, María Leis Núñez, reside en Tavernes Blanques, en Valencia.
La Asociación de Amigos del Camino de Santiago suma con este ocho años convocando este concurso literario. Los seis primeros dedicados a 'Cartas desde el Camino', y estas dos últimas ediciones, a cuentos infantiles.
sábado, 3 de junio de 2017
I CONCURSO INTERNACIONAL DE CUENTOS SOBRE EL CAMINO DE SANTIAGO
Esta asociación ha convocado durante varios años un concurso de relatos para fomentar el Camino de Santiago y en particular el camino del Levante-Sureste y este año lanzan el I #CONCURSOINTERNACIONALDECUENTOSINFANTILESSOBREELCAMINODESANTIAGO. Os adjuntamos a continuación las bases de este concurso:
BASES:
1) Podrán participar todas las personas mayores de 18 años, cualquiera que sea su nacionalidad, con un cuento, en cuya temática se reflejen los valores que lleva implícitos el Camino de Santiago como son: la “espiritualidad, fraternidad, solidaridad, hospitalidad, conocimiento, respeto y libertad”
2) Los trabajos se presentarán en castellano, han de ser originales y no podrán haber sido premiados en otros concursos. La extensión máxima es de 3 hojas DINA4,
3) Los concursantes presentarán, en un sobre único, tres copias del cuento escritas a máquina u ordenador, en cuerpo 12, a doble espacio, por una sola cara, en papel tamaño A4 y sin la firma o nombre del autor/a. Los trabajos deberán llevar en cada página el título del cuento y el seudónimo que decida utilizar el autor/a. Dentro del primero, un segundo sobre (plica), cerrado, conteniendo los datos especificados en el punto 4. En el exterior de este segundo sobre (plica) solo constarán el título del cuento presentado y el seudónimo. No se admitirán envíos por distintos medios que el de correo postal.
4) Dentro de la plica se incluirá, obligatoriamente, lo siguiente:
* Datos del autor/a (nombre y apellidos, edad, nº del documento de identidad, dirección, teléfono, correo electrónico)
* – Declaración firmada de que la obra es inédita, no ha sido premiada en otro concurso y sus derechos no han sido cedidos a ningún editor en el mundo.
* – Autorización firmada donde se permita a la Asociación Amigos del Camino en Ávila, la publicación del cuento, en caso de que así lo decida, en cualquier soporte digital o impreso (siempre se hará indicando su autoría).
5) La dirección donde enviar las obras es: Asociación Amigos del Camino de Santiago en Ávila. “I Concurso Internacional de Cuentos sobre el Camino de Santiago” C/Gabriel y Galán nº 5 2º Drcha. 05001,- AVILA
6) La presente convocatoria estará vigente desde el momento de su publicación hasta 15 de Junio de 2017. Se admitirán obras con fecha del matasellos postal igual o anterior a la fecha de cierre. Después de la fecha de cierre no se aceptará ningún trabajo. 7) El jurado será nombrado por la entidad convocante y estará compuesto por personas vinculadas con el mundo de las letras y la cultura. 8) El fallo del jurado se hará público el día 30 de Junio de 2017.- será inapelable y se dará a conocer mediante comunicación personalizada y prensa. La Entrega de Premios se celebrará el día 22 de Julio de 2017 (sábado más próximo a la festividad de Santiago Apóstol), en acto público.
9) El premio podrá quedar desierto.
10) Se establecen los siguientes Premios: Primer premio dotado con: 250 € Segundo premio dotado con: 150 € Tercer premio dotado con: 100 €
11) Cada autor/a renuncia expresamente a cualquier tipo de derecho patrimonial que se derive de la difusión de su trabajo por parte de la Asociación.
12) No se mantendrá correspondencia acerca de los originales presentados y no los devolverá; los no seleccionados serán destruidos una vez fallados los premios. 13) El hecho de presentar trabajos en este concurso supone la total conformidad de los autores/as con sus Bases. La interpretación de las mismas, o de cualquier aspecto no previsto en ellas, corresponderá al jurado. 14) Todo trabajo que no cumpla con lo dispuesto en estas Bases quedará excluido del concurso.
BASES:
1) Podrán participar todas las personas mayores de 18 años, cualquiera que sea su nacionalidad, con un cuento, en cuya temática se reflejen los valores que lleva implícitos el Camino de Santiago como son: la “espiritualidad, fraternidad, solidaridad, hospitalidad, conocimiento, respeto y libertad”
2) Los trabajos se presentarán en castellano, han de ser originales y no podrán haber sido premiados en otros concursos. La extensión máxima es de 3 hojas DINA4,
3) Los concursantes presentarán, en un sobre único, tres copias del cuento escritas a máquina u ordenador, en cuerpo 12, a doble espacio, por una sola cara, en papel tamaño A4 y sin la firma o nombre del autor/a. Los trabajos deberán llevar en cada página el título del cuento y el seudónimo que decida utilizar el autor/a. Dentro del primero, un segundo sobre (plica), cerrado, conteniendo los datos especificados en el punto 4. En el exterior de este segundo sobre (plica) solo constarán el título del cuento presentado y el seudónimo. No se admitirán envíos por distintos medios que el de correo postal.
4) Dentro de la plica se incluirá, obligatoriamente, lo siguiente:
* Datos del autor/a (nombre y apellidos, edad, nº del documento de identidad, dirección, teléfono, correo electrónico)
* – Declaración firmada de que la obra es inédita, no ha sido premiada en otro concurso y sus derechos no han sido cedidos a ningún editor en el mundo.
* – Autorización firmada donde se permita a la Asociación Amigos del Camino en Ávila, la publicación del cuento, en caso de que así lo decida, en cualquier soporte digital o impreso (siempre se hará indicando su autoría).
5) La dirección donde enviar las obras es: Asociación Amigos del Camino de Santiago en Ávila. “I Concurso Internacional de Cuentos sobre el Camino de Santiago” C/Gabriel y Galán nº 5 2º Drcha. 05001,- AVILA
6) La presente convocatoria estará vigente desde el momento de su publicación hasta 15 de Junio de 2017. Se admitirán obras con fecha del matasellos postal igual o anterior a la fecha de cierre. Después de la fecha de cierre no se aceptará ningún trabajo. 7) El jurado será nombrado por la entidad convocante y estará compuesto por personas vinculadas con el mundo de las letras y la cultura. 8) El fallo del jurado se hará público el día 30 de Junio de 2017.- será inapelable y se dará a conocer mediante comunicación personalizada y prensa. La Entrega de Premios se celebrará el día 22 de Julio de 2017 (sábado más próximo a la festividad de Santiago Apóstol), en acto público.
9) El premio podrá quedar desierto.
10) Se establecen los siguientes Premios: Primer premio dotado con: 250 € Segundo premio dotado con: 150 € Tercer premio dotado con: 100 €
11) Cada autor/a renuncia expresamente a cualquier tipo de derecho patrimonial que se derive de la difusión de su trabajo por parte de la Asociación.
12) No se mantendrá correspondencia acerca de los originales presentados y no los devolverá; los no seleccionados serán destruidos una vez fallados los premios. 13) El hecho de presentar trabajos en este concurso supone la total conformidad de los autores/as con sus Bases. La interpretación de las mismas, o de cualquier aspecto no previsto en ellas, corresponderá al jurado. 14) Todo trabajo que no cumpla con lo dispuesto en estas Bases quedará excluido del concurso.
lunes, 6 de marzo de 2017
Nuevo concurso de cuentos sobre el Camino de Santiago
Sustituye al de cartas sobre la ruta jacobea
Tras seis ediciones, el concurso epistolar 'Cartas desde el Camino de Santiago' cambio de forma y de público y se convierte en el Concurso Internacional de Cuentos sobre el Camino de Santiago para mayores de 18 años.
Convocado por la Asociación de Amigos de Amigos del Camino de Santiago en Ávila, está dotado de tres premios de 250, 150 y 100 euros, respectivamente.
Como el anterior certamen de cartas el objeto es el mismo, el de fomentar el interés de la ruta jacobea, sobre todo el Camino del Sureste o de Levante, entre los más jóvenes, por lo que la temática de los cuentos deben reflejar los valores de la ruta jacobea, como son "la espiritualidad, fraternidad, solidaridad, hospitalidad, conocimiento, respeto y libertad".
Los trabajos deberán enviarse con plica y seudónimo hasta el 15 de junio (Asociación Amigos del Camino de Santiago en Ávila. I Concurso Internacional de Cuentos sobre el Camino de Santiago, C/Gabriel y Galán 5 2º derecha, 05001 Ávila).
El fallo del jurado se conocerá el 30 de junio y la entrega de premio el 22 de julio, sábado más próximo a la festividad de Santiago Apóstol.
Como el anterior certamen de cartas el objeto es el mismo, el de fomentar el interés de la ruta jacobea, sobre todo el Camino del Sureste o de Levante, entre los más jóvenes, por lo que la temática de los cuentos deben reflejar los valores de la ruta jacobea, como son "la espiritualidad, fraternidad, solidaridad, hospitalidad, conocimiento, respeto y libertad".
Los trabajos deberán enviarse con plica y seudónimo hasta el 15 de junio (Asociación Amigos del Camino de Santiago en Ávila. I Concurso Internacional de Cuentos sobre el Camino de Santiago, C/Gabriel y Galán 5 2º derecha, 05001 Ávila).
El fallo del jurado se conocerá el 30 de junio y la entrega de premio el 22 de julio, sábado más próximo a la festividad de Santiago Apóstol.
EDICIÓN DEL I CONCURSO INTERNACIONAL DE CUENTOS SOBRE EL CAMINO DE SANTIAGO
La Asociación “Amigos del Camino de Santiago en Ávila” en su
afán por promover y revitalizar el Camino de Santiago y en particular el
denominado “Camino del Sureste o de Levante”, ha convocado el I CONCURSO
INTERNACIONAL DE CUENTOS INFANTILES SOBRE EL CAMINO DE SANTIAGO, a través del cual se pretende fomentar el
interés por el mismo entre los mas pequeños y presentarles, a la vez, los
valores que este lleva intrínsecos de amistad, compañerismo, ayuda,
esfuerzo…etc.
BASES:
1) Podrán participar todas las personas mayores de 18 años,
cualquiera que sea su nacionalidad, con
un cuento, en cuya temática se reflejen los valores que lleva implícitos el
Camino de Santiago como son: la
“espiritualidad, fraternidad,
solidaridad, hospitalidad, conocimiento, respeto y libertad”
2) Los trabajos se presentarán en castellano, han de ser
originales y no podrán haber sido premiados en otros concursos. La extensión
máxima es de 3 hojas DINA4,
3) Los concursantes presentarán, en un sobre único, tres
copias del cuento escritas a máquina u ordenador, en cuerpo 12, a doble
espacio, por una sola cara, en papel tamaño A4 y sin la firma o nombre del
autor/a. Los trabajos deberán llevar en cada página el título del cuento y el
seudónimo que decida utilizar el autor/a. Dentro del primero, un segundo sobre
(plica), cerrado, conteniendo los datos especificados en el punto 4. En el
exterior de este segundo sobre (plica) solo constarán el título del cuento
presentado y el seudónimo. No se admitirán envíos por distintos medios que el
de correo postal.
4) Dentro de la plica se incluirá, obligatoriamente, lo
siguiente:
• Datos del
autor/a (nombre y apellidos, edad, nº del documento de identidad, dirección,
teléfono, correo electrónico)
• –
Declaración firmada de que la obra es inédita, no ha sido premiada en otro
concurso y sus derechos no han sido cedidos a ningún editor en el mundo.
• –
Autorización firmada donde se permita a la Asociación Amigos del Camino en
Ávila, la publicación del cuento, en
caso de que así lo decida, en cualquier soporte digital o impreso (siempre se
hará indicando su autoría).
5) La dirección donde enviar las obras es:
Asociación Amigos del Camino de Santiago en Ávila.
“I Concurso Internacional de Cuentos sobre el Camino de
Santiago”
C/Gabriel y Galán nº 5
2º Drcha.
05001,- AVILA
6) La presente convocatoria estará vigente desde el momento
de su publicación hasta 15 de Junio de 2017.
Se admitirán obras con fecha del matasellos postal igual o anterior a la
fecha de cierre. Después de la fecha de cierre no se aceptará ningún trabajo.
7) El jurado será nombrado por la entidad convocante y
estará compuesto por personas vinculadas con el mundo de las letras y la
cultura.
8) El fallo del
jurado se hará público el día 30 de Junio de 2017.- será inapelable y se
dará a conocer mediante comunicación personalizada y prensa. La Entrega de
Premios se celebrará el día 22 de Julio de 2017 (sábado más próximo a la
festividad de Santiago Apóstol), en acto público.
9) El premio podrá quedar desierto.
10) Se establecen los siguientes Premios:
Primer premio dotado con: 250 €
Segundo premio dotado con: 150 €
Tercer premio dotado con:
100 €
11) Cada autor/a renuncia expresamente a cualquier tipo de
derecho patrimonial que se derive de la difusión de su trabajo por parte
de la Asociación.
12) No se mantendrá correspondencia acerca de los originales
presentados y no los devolverá; los no seleccionados serán destruidos una vez
fallados los premios.
13) El hecho de presentar trabajos en este concurso supone
la total conformidad de los autores/as con sus Bases. La interpretación de las
mismas, o de cualquier aspecto no previsto en ellas, corresponderá al jurado.
14) Todo trabajo que no cumpla con lo dispuesto en estas
Bases quedará excluido del concurso.
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